jueves 24 de noviembre de 2011

Principios de la Rehabilitación Geriátrica


Existen retos  para entender la interacción entre inactividad y salud en las personas mayores. 

El primero es que el envejecimiento causa en el individuo consecuencias similares a la inactividad, el segundo es separar los efectos de la inactividad de los efectos de la enfermedad, claro es obvio que algunos efectos del envejecimiento pueden estar directamente relacionados con la inactividad. 

El otro reto es entender la diferencia entre la declinación fisiológica y la pérdida de función ¡es la incapacidad de una anciana de 85 años de  subir escalones debida a  debilidad muscular, dolor articular, problemas cardiacos, pobre equilibrio, problemas sensoriales o una vida sedentaria?

Entender las consecuencias de la inactividad es de gran importancia cuando  valoramos la necesidad de rehabilitación de una persona mayor.
Shepard* encontró que una actividad física moderada da como resultado que la persona se sienta mejor, lo cual lo lleva a un mejor desarrollo intelectual y sicomotor, de rebote se aumenta la autoestima, imagen corporal y disminuyen los niveles de ansiedad, stress y depresión.

Es de vital importancia el aporte que la terapia física puede tener en combatir o retardar, los procesos involutivos de la edad y / o inactividad  que dan como resultado alteraciones de los órganos, aparatos y sistemas y aunque asintomáticos al principio en un determinado momento puede evolucionar hasta lograr la incapacidad física del sujeto.

La rehabilitación Geriátrica es el mecanismo efectivo para compensar dentro de los límites máximos las consecuencias de la inactividad, por que rehabilitación geriátrica y no ejercicio simplemente?,  sencillo debido a las características y necesidades propias de la población adulta mayor  los programas de ejercicios deben ser preparados y guiados por profesionales en el área de fisioterapia y rehabilitación realizando una evaluación funcional previa para así determinar las capacidades de cada uno de los individuos  y poder implementar un plan  de terapia física  adecuado  a las necesidades personales.

Como fisioterapeutas nuestra meta debe ser proporcionar al adulto mayor un programa preventivo, correctivo o de mantenimiento donde nuestro objetivo básico sea la independencia  funcional de  las personas que tratamos, con la consecuente  ganancia  de una mejor la calidad de vida

Los principios generales de la rehabilitación en el anciano, cualquiera que sea el proceso del que se trate, debe aplicarse como medida general para luego aplicar las técnicas específicas correspondientes al proceso.
  1. Mantener la máxima movilidad articular
  2. mantener o restaurar la independencia en AVD.
  3. Mantener o incrementar la fuerza muscular
  4. lograr un buen patrón de marcha y equilibro.
  5. valorar postura.
  6. historia de caídas
  7. lograr la confianza y cooperación del paciente desde el inicio.

jueves 5 de mayo de 2011

Paciente Adulto Mayor Amputado


En los ancianos las causas más frecuentes de amputación de la extremidad inferior son los accidentes y la enfermedad vascular o circulatoria como la arteriosclerosis o enfermedad de Buerger.

Preparación del muñón:    Este ha de constituir en los amputados, la base anatomodinámica que determinará la eficacia de la futura función perdida, es la estructura base para la colocación de la prótesis y el elemento activo esencial que la movilizará de forma consciente, orientada y coordinada.  Por ello toda dificultad de ejecución de un movimiento ya sea por razones de bloqueo con el movimiento o por falta de potencia para su desarrollo óptimo, constituirá una grave complicación que puede anular nuestras actividades rehabilitativas.

La finalidad de la preparación física del muñón:

1.    Mantener en ángulo de movimiento en límites normales.
2.   Prevenir, o corregir si se presentan las retracciones musculares.
3.   Evitar o corregir defectos de alineamiento.
4.   Mejorar la circulación y nutrición del muñón.
5.   Establecer el equilibrio muscular.
6.   Restaurar o aumentar la fuerza muscular, la resistencia y la coordinación.
7.   Prevenir la excesiva atrofia de los tejidos.
8.   Mantener o mejorar las reacciones neuromusculares.
9.   Aumentar la resistencia del muñón a las presiones y los roces.

La mayoría de las finalidades anteriores pueden cubrirse mediante un adecuado y dirigido tratamiento postural desde el mismo momento en que finaliza la intervención quirúrgica amputadora o reestructuradora del muñón.   

El amputado de miembro inferior puede ser sometido a una tracción mientras permanece en cama en fase de cicatrización, igualmente desde el primer momento se estimulará  al paciente a cambiar sus decúbitos de prono a supino y se le prohibirá la estancia en decúbito lateral (por favorecer esta la flexión de cadera).  También se anularán las almohadillas para mantener el muñón flexionado y las estancias muy prolongadas en silla, sobre todo en amputados bilaterales.

A partir de las 48 horas de la intervención se iniciará con movilizaciones pasivas del muñón y contracciones isométricas repetidas varias veces durante el día.

El desarrollo muscular del muñón se instaura inmediatamente logrado la cicatrización.  La técnica general de este desarrollo consiste en la práctica de ejercicios progresivos de todos los grupos  musculares mediante resistencias manuales o mecánicas, es importante poner énfasis en los ejercicios de extensión y aducción. 

Junto a estos ejercicios (preparadores de muñón) el paciente ejecutará actividades físicas generales y es aconsejable cuando sea posible desarrollar actividades en grupo con amputados de similares características y necesidades.

Palancas en el cuerpo humano


 La palanca, una de las cinco grandes máquinas simples de la Antigüedad, ha sido y continúa siendo un componente básico en nuestros ingenios mecánicos, permitiéndonos ahorrar multitud de esfuerzo en tareas cotidianas. Las palancas nos permiten obtener lo que llamamos una ventaja mecánica, bien sea multiplicando nuestra fuerza, ampliando la velocidad del movimiento o aumentando nuestra precisión.

Una palanca es una barra, que en el caso ideal es de masa despreciable, y que se sostiene sobre un punto de apoyo (también denominado fulcro). Al ejercer una fuerza en un punto de la palanca, ésta se transmite a través de ella, recibiéndose modificada en otro punto. Esta fuerza transmitida y modificada por la palanca se utiliza para vencer una resistencia. En función de la situación del punto de apoyo, del punto de aplicación de la fuerza ejercida y del punto en el que la resistencia es vencida, existen tres tipos de palancas. 


Pero las palancas no están sólo en los artefactos construidos por el hombre, podemos encontrarlas por doquier en la naturaleza. Y como no, no podían faltar en una de las máquinas más perfectas que existen: el cuerpo humano. De hecho, gran parte del movimiento de nuestro cuerpo puede explicarse a través del trabajo conjunto de huesos, músculos y articulaciones, que actúan como simples palancas. 

1. PALANCAS DE PRIMER GÉNERO
En el movimiento de la cabeza cuando asentimos, encontramos una palanca de primer grado.
Al desplazar la cabeza hacia atrás, el cráneo pivota sobre la vértebra atlas (el punto de apoyo).
Los músculos trapecio y esternocleidomastoideo, realizan la fuerza necesaria para mover el peso de la cabeza.

Otro ejemplo lo encontramos al realizar algo tan cotidiano como llamar a una puerta.
El músculo que trabaja es el triceps que como puedes ver arriba se inserta en el antebrazo por detrás del codo. Así el triceps se contrae, haciendo que el antebrazo pivote sobre el codo, moviendo el peso del antebrazo y alejándolo de nuestro cuerpo. Es el mismo movimiento que cuando se lanza un tiro libre en baloncesto.

2. PALANCAS DE SEGUNDO GÉNERO
Las encontramos al caminar, un movimiento tan genuinamente humano. Al andar, se ponen en juego distintos músculos que accionan palancas de 2º grado, que multiplican la fuerza para que podamos desplazar el peso de nuestro cuerpo.
En este gif animado se muestran en dos fases los músculos implicados al andar.
En la primera fase observamos cómo nos impulsamos para elevar el pie, jugando un papel primordial, los gemelos. Éstos al contraerse, transmiten su fuerza al talón de Aquiles, que vence el peso del cuerpo, haciendo pivotar el pie cerca del nacimiento de las falanges.
En la segunda fase, el pie se deposita en el suelo suavemente. Al apoyar el pie en el suelo, éste pivota sobre el talón (su punto de apoyo). La fuerza la realizan ahora los músculos tibiales que permiten que el peso se deposite suavemente en el suelo.

3. PALANCAS DE TERCER GÉNERO
Son unas palancas muy utilizadas en el cuerpo humano. Su ventaja mecánica es que aumentan el movimiento, sacrificando así la fuerza, con el fin de conseguir una mayor velocidad y un mayor desplazamiento.
Podemos sujetar y elevar pesos en nuestras manos gracias a la acción de los biceps, que ejercen la fuerza necesaria sobre el antebrazo. Éste pivota sobre el codo levantando así el brazo y acercando el objeto a nuestro cuerpo.

También los cuadriceps trabajan accionando una palanca de tercer género, cuando por ejemplo, damos una patada al balón en un partido de fútbol. Así los cuadriceps, hacen pivotar a la pierna hacia arriba, venciendo su peso. Fíjate que en este caso el punto de apoyo es la rodilla.

Como puedes observar nos hemos focalizado en algunas etapas de un movimiento concreto. En nuestros movimientos cotidianos el cuerpo utiliza multitud de músculos que concatenan diferentes palancas, combinándose la acción de muchas de ellas a la vez.


Tomado de: http://gluones.wordpress.com/2009/01/15/palancas-en-el-cuerpo-humano/